Hace un poco más de tres meses iniciamos la especialidad de competencias docentes para la educación media superior y dentro de las primeras actividades que realizamos fue elaborar un análisis de nuestra tarea docente reflexionando acerca de ¿por qué nos iniciamos como maestros?, ¿qué significado tiene para nosotros el ser docente?. Las reflexiones en torno a estas preguntas las he publicado ya en el artículo Mi confrontación con la docencia.
Este análisis de mi práctica docente coincide con las aportaciones hechas por mis compañeros del curso anterior, donde la gran mayoría tenemos en común el no ser maestros de profesión.
En el texto “La aventura de ser maestro”, José M. Esteve pone de manifiesto la importancia para la sociedad del trabajo docente así como las dificultades que enfrentamos en nuestros inicios y la importancia de formar una identidad profesional.
Como menciona el autor, la enseñanza la podemos abordar desde dos ópticas: ser un autómata que vive repitiendo los mismos contenidos, los mismos ejemplos y actividades durante años o, bien buscar la renovación pedagógica constantemente.
Analizando el texto con mi aportación al primer foro “Mi confrontación con la docencia”, efectivamente, cuando uno inicia como maestro lo primero que necesitamos es formar nuestra identidad profesional descubriendo ¿qué es ser profesor y cuál es la importancia de nuestra actividad?
Hay un gran número de docentes en el nivel secundario y medio superior que no somos maestros de formación. A diferencia del profesor de primaria cuya formación está dirigida a contenidos de enseñanza-aprendizaje y, como menciona Esteve, tienen claro que la esencia del trabajo es estar al servicio de los aprendizajes de los alumnos; uno como profesionista debemos como se menciona en el texto entrar en un proceso de reconversión. En mi aportación anterior mencioné las dificultades que tuve para trabajar con chicos de secundaria. Ahora veo que una de las causas pudo ser precisamente la falta de identidad profesional, comprender las necesidades de los alumnos y sobre todo manejar los contenidos de acuerdo al nivel de desarrollo del estudiante. Sin estrategias de enseñanza-aprendizaje claras y sin material didáctico resultaba complicado. Otro punto importante al que hace referencia el autor es el prestar atención a las formas de comunicación que establecemos dentro del aula las cuales nos permitan mantener el interés y atención sobre los contenidos a trabajar. No obstante, como menciona Paulo Freire “el enseñar no existe sin aprender” y nosotros tenemos la oportunidad de crecer junto con nuestros alumnos cuando nos permitimos reflexionar y evaluar nuestra práctica.
Hoy en día me dedico exclusivamente al nivel medio superior por varias razones, tales como una mayor facilidad de comunicación con estos adolescentes, me he dado la oportunidad de capacitarme constantemente a fin de adquirir esas herramientas pedagógicas que no tenía dada mi formación profesional, y al igual que mis compañeros de la especialidad, me arriesgo llevando a la práctica lo aprendido y elaborando un análisis crítico de mi desempeño.
Como dice Freire, “ser profesor es una responsabilidad ética, política y profesional, por lo que esto impone el deber de prepararse, de capacitarse antes de iniciar la actividad docente”.
Esteve mencionaba que uno de los objetivos es ser maestro de humanidad, fomentando en el alumno la curiosidad y gusto por el conocimiento, ayudándolos a comprender el valor de lo que van a aprender para entender la realidad. Esto se complementa con la visión que hace Santos Guerra, en “La concepción del profesor” a la pregunta ¿qué es un profesor? En ella hace énfasis en la importancia de que seamos capaces de integrar el conocimiento y tomar una postura crítica ante su selección, tratamiento, forma de transmitirlo y sobre su aplicación del mismo al servicio de los valores. Si en
Comparto la idea de Santos Guerra referente a que no basta solo con manejar las técnicas didácticas, conocer las teorías pedagógicas y técnicas operativas, si no realizamos una reflexión y análisis de ellas que nos permitan su adecuación a las necesidades actuales. Para ello deberemos de ser capaces de ser flexibles y estar abiertos a la capacitación constante lo cual nos permitirá ser más competentes para beneficio de nuestros alumnos y nuestro país.
Lilia Patricia Ramírez Casillas
liraca_La aventura de ser maestro

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